Recordando a Chavela Vargas en su natalicio.

Nació en San Joaquín de Flores, Heredia, Costa Rica, 17 de abril de 1919 fue una cantante mexicana nacida en Costa Rica. Se la considera una figura principal y peculiar de la música ranchera, especialmente fuera de México. Fue distinguida con el Premio a la Excelencia Musical de la Academia Latinoamericana de las Ciencias y Artes de la Grabación en el 2007.

Chavela incursionó en la canción ranchera, que tenía un peculiar estilo de interpretar. Una de las vertientes de la canción ranchera, la representada por José Alfredo Jiménez suele ser machista y emotiva. Trata sobre amores y desamores, generalmente con el alcohol de por medio, ya que en una cultura tradicional solamente se acepta la demostración de la sensibilidad del hombre cuando este está ebrio. Estas canciones son cantadas desde una perspectiva masculina y con el acompañamiento de mariachi. Chavela cantaba este tipo de canciones, pero lo hacía sola, con apenas una guitarra y con su voz, emulando la forma de cantar de un hombre ebrio. Por ello, en ocasiones, bajaba el ritmo de las melodías. De este modo, teñía de más desgarro canciones que otros entendían como pícaras o de humor.

Chavela debió buena parte de la fama de su segundo periodo de actividad artística a su aparición en varias películas de éxito, bien mediante canciones incluidas en ellas, o como actriz. Werner Herzog la incluyó, interpretando a una nativa, en su película Grito de Piedra (1991). El director español Pedro Almodóvar incluyó canciones interpretadas por ella en varios de sus filmes, como Tacones lejanos (1991); alcanzó un importante éxito con la canción de Agustín Lara “Piensa en Mí” en la voz de Luz Casal. Chavela apareció después en la película de Julie Taymor, Frida (2002), cantando una versión del popular son istmeño “La Llorona” y de la canción ranchera de Tomás Méndez “Paloma Negra”. También apareció en Babel (2006), la multipremiada película de Alejandro González Iñárritu, cantando “Tú Me Acostumbraste”, bolero de Frank Domínguez.

La relación de Chavela con México fue agridulce. Hasta su edad madura, sus actuaciones en televisión o teatros públicos siempre fueron modestas, siendo por tanto una figura marginal. Su éxito definitivo en España a partir de los años 90, gracias al apoyo de Almodóvar, incluso le permitió actuar en el mítico Teatro Olympia de París. Allí acudieron a verla Almodóvar y la actriz francesa Jeanne Moreau, quien no sabía hablar español, pero le dijo a Almodóvar: «No hace falta que me traduzcas lo que canta, porque la entiendo perfectamente».

A mediados de 2001, ofreció un multitudinario concierto en el Zócalo de la Ciudad de México, al cual asistieron medios de prensa del país y sus seguidores, que la ovacionaron y cantaron con ella las canciones más conocidas de autores mexicanos como: Piensa en Mí, Macorina, María Tepozteca, Las Ciudades, La Bien Pagá y Un Mundo Raro, entre muchos otros. En ese mismo año publicó su libro “Y si quieren saber de mi pasado…” que recopilaba relatos autobiográficos de la cantante desde un aspecto más íntimo, y que se convirtió en éxito de ventas.

En 2004, a la edad de 85 años, presentó el disco En Carnegie Hall, luego de haberlo grabado durante una única actuación en tan famoso escenario neoyorquino, repleto de seguidores de todo el mundo que agotaron todos los boletos a las dos semanas de fijarse el concierto.

En 2004 ofreció un concierto en el Luna Park de Argentina, donde el costo de la entrada era un libro que debía ser donado para una biblioteca pública de ese país. En esa ocasión también llenó dicho estadio e interpretó la famosa canción No Soy de Aquí ni Soy de Allá de su amigo Facundo Cabral, acompañada por la cantante local La Negra Chagra.

Sus últimos años los vivió en Tepoztlán, Mor., a las faldas del cerro del Tepozteco, con quien decía charlar todas las mañanas.

 

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