Recordando a Rocío Jurado. Aniversario Luctuoso

Cantante española de copla y flamenco. Su estilo, mezcla de referencias andaluzas, grandes orquestaciones y toques pop, caló en el gusto popular gracias a su dominio de la escena y a los matices de su voz, dúctil y potente al mismo tiempo.

Rocío Jurado inició muy tempranamente su carrera como intérprete de flamenco. En 1961 debutó en un concurso organizado por Radio Nacional de España en Sevilla. Animada por los miembros del jurado, entre los que figuraban conocidas personalidades del momento, se trasladó a Madrid, y meses después fue contratada para intervenir en el espectáculo del cantaor Enrique Castellón Vargas (apodado El Príncipe Gitano), en el que también participaba como artista de primera fila Manolo Escobar. Con él recorrió los más diversos escenarios, recogiendo las enseñanzas que sólo el contacto directo con el público puede proporcionar.

En 1967 debutó en el Teatro de la Zarzuela, de la mano de Rosita Ferrer, en el espectáculo Pasodobles. La tonadilla, estilo clave en las primeras etapas de su carrera, fue dando paso a otros géneros, mientras se ganaba la voluntad de un público que comenzaba a alejarse de los tópicos que siempre han mantenido la “canción española”. Tras estrenar por su cuenta el espectáculo Rosa y aire, ganado ya el primer puesto entre las figuras de la música popular, comenzó a realizar constantes giras por Hispanoamérica, durante las cuales intervino en programas de televisión, y consiguió éxitos absolutos con álbumes como Un clavel (1971), Soy de España (1973) y Amor marinero (1977).

En septiembre de 2004 anunció que padecía un cáncer de páncreas que la mantendría una temporada alejada de los escenarios. En enero de 2006 reapareció en un programa especial en TVE, Rocío… ¡siempre!, en el que compartió escenario con grandes figuras de la canción española y latinoamericana. Concedió al periodista Jesús Quintero una entrevista en la que habló abiertamente de su carrera, sus pasiones y su dramática enfermedad; y recibió la Medalla de Oro al mérito en el trabajo, otorgada por el Consejo de Ministros. Pocos días después su estado volvió a empeorar, y fue intervenida otra vez. Fallecería seis meses después, la madrugada del 1 de junio. Su entierro y funeral, así como los actos conmemorativos que tuvieron lugar en Madrid y en su Chipiona natal, fueron multitudinarios.

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